martes 11 de diciembre de 2007

LA SORPRESA



Marbella. 2005.

El aire estaba incendiado. Hacía calor y la brisa del mar no hacía sino incrementar la temperatura. El bar era una marea de gente. Ella conversaba con una, supusiste, amiga junto a la barra. 

Piel aceitunada. 
Melena oscura. 
Sonrisa de anuncio. 
Culo de calendario. 

No te lo pensaste mucho. Te trasladaste hasta ellas e iniciaste una conversación.

Curiosamente esta es la parte que más problemas suele suscitar entre los tíos. Iniciar una conversación. Ah… es justo al contrario. Esa es la parte fácil. Hablar está tirado. Lo difícil es siempre es meterse en su cama.

Ella te miró sorprendida, como si lo de entrarla en un bar no fuera con ella o no le hubiera sucedido en toda su vida. A los pocos minutos su amiga entendió que debía evaporarse y se retiró. Ella continuaba con esa expresión de sorpresa que, lejos de inquietarte, te pareció novedosa e interesante.

Desgranasteis los minutos. Vaciasteis un par de copas. Encendió un cigarro y viste sus ojos a través de la cortina de humo. Descubriste el brillo de su lujuria, el cadencioso latir de sus deseos. Jugueteó con el filo de la copa, buscándote con los ojos, examinándote en busca de complicidad. La música ayudaba, claro.

Dejasteis que el lenguaje corporal os guiara y recorristeis vuestros cuerpos primero con los ojos, luego con las manos y por último con las bocas.

Y tal y como estaba previsto, terminaste en su cama. Eras un as. El número uno. Te sentiste dios.

La cosa fue bien. Más que bien. Espectacular. Memorable. Salvaje. Algo digno de medalla olímpica. De esos polvos que convendría editar en DVD en plan Resumen del Año para poder consultarlos de tanto en tanto.

Ella se levantó a fumar junto a la ventana y tú te tumbaste boca abajo sobre su cama, reposando el rapto con el cuerpo bañado en sudor y aún tembloroso por el placer.

-No suelo hacer estas cosas, dijo ella.
Si nos hubieran dado un euro por cada vez que hemos oído eso… 
-Ya… ni yo, mentiste sabedor de que ella también mentía. O eso pensábamos.
-No… no me entiendes.
-Mmm…. Qué hay que entender?, susurraste invitándola a regresar a la cama con las manos.

Su silueta se recortaba contra la ventana. Las luces y los ruidos del puerto bañaban su melena. El ascua del cigarro brilló ante sus labios un segundo antes de que volviese a hablar. El brillo anaranjado iluminó sus ojos y te pareció ver un depredador escondido en sus pupilas. La miraste con los ojos entornados, tratando de ver su rostro en la penumbra.

-Yo cobro por estas cosas, reveló, aplastando el cigarro en un cenicero.

No pudiste evitar dar un respingo. Ahora el sorprendido eras tú.

-No te preocupes cielo. Esta noche es gratis, susurró ella volviendo a la cama.

5 space monkeys:

Luca dijo...

Hoy, queria publicar un post titulado Ellos y es curioso porque una de las fotos en las q había pensado era precisamente la de Ella. Asi que si finalmente lo posteo, definitivamente lo pondré a El
Por cierto he entrado aqui buscando la ducha pero ya veo que tampoco. Ais.... si es q ....

Luca dijo...

En cuanto al relato.... un 10 nene un 10

Luca dijo...

Pozi creo que tengo algo que añadir hombre (Se lo digo al del blog que debajo de la linea de Hasa su comentario me pregunta)
Creo que deberías modificar el núm. de entradas publicadas para que se pudieran ver todas. ¿Qué te parece?
Nos leemos.

Luca dijo...

Anda! que no me había enterado yo de lo de Tyler dice... que chuli no?
Vaya, parece que me he quedado sola, rajando y rajando...

Marta dijo...

Tyler querido, de lo que te librastes, aunque supongo que un campeón como tu, lleva la VISA encima!!!.

 
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