
Ahí va. Mírala. Si tuvieras un mínimo de sensibilidad dirías que ella fue la pasión más sanguinaria de tu vida. Pero como precisamente hoy no andas sobrado de sensibilidad sólo se te ocurre pensar que es el virus más bello que has visto en la puta vida.
Mírala. Camina con la barbilla alzada, los mechones del desigual corte de pelo oscilan y revolotean. Conoces ese paso seguro. Certero y dulce. Mírala.
Llevabas tanto tiempo sin verla en vivo y en directo que por un segundo la fantasmagórica lanza del pasado te acecha, amenazante.
[auxiliar de vuelo mode on]
Presten atención, por favor. Les habla la sobrecargo Dolores. La duración estimada del vuelo es de…
[auxiliar de vuelo mode off]
Toda la puta vida.
Sacudes levemente la cabeza, altivo.
Ella camina deprisa. Su cara muestra un estado de preocupación y dolor.
Un par de pasos detrás de ella aparece él. Empuja un cochecito de bebé.
Enciendes un cigarro y te amparas en la distancia. Ella no puede verte. Aspiras el humo, que enrarece en tus pulmones. Cualquier otro en tu situación pensaría aquello de 'ese tío podría haber sido yo', pero tú sabes que ese bebé que lloriquea en el ergonómico y super fashion cochecito no podría llevar tus apellidos de ninguna de las maneras. Le colgarían del nombre, como una blasfemia. No quieres traer a nadie a este mundo. Ya tienes perro.
El viento sopla desde la garganta de las montañas y trae un frío de cuchillas.
En el fondo sabías que estaría aquí. Pedro se muere. Cómo no iba a estar aquí. Te preguntas a ti mismo con frialdad qué es lo que has sentido al verla. La respuesta no te sorprende. Te alegras.
Ella fue la piloto de tu risa. Pero como decía Paco Bello, se sentía muy sola en la cabina. Como una rosa. Como una losa.
Mírala. Sinceramente, está que lo rompe. Cada día más buena. Un par de imágenes se disparan en tu cabeza. Su cuerpo.
Otra calada rápida, profunda. El humo vagabundea por tu garganta, ahogando tu indiferencia. Das otra calada. Intensa.
Las imágenes se van.
Qué curioso.
Ella está aquí. Pedro se muere. Ella tiene un bebé. A los discípulos de Jung les encantaría oír la historia. Seguro que se les pondría dura escuchándola.
La de Pedro tiene un final bastante crudo. Carcinoma de células renales. En la mayoría de los casos, se detecta en el estadio temprano, se pone remedio y a vivir, que son dos días. A Pedro no se lo detectaron temprano. Ni tarde. Se lo detectaron cuando no se podía hacer ni una maldita cosa.
La de ella, la tuya, la vuestra es la típica historia. A quién cojones le importa. One in a million.
Quizá por eso te sientes tan frío. Tan calmado. Y tan triste. Como si tus pies hubiesen roto las losas de cemento compactado del suelo y se hubiesen ramificado, anclándote para los restos.
Mírala. Jamás un virus mortal tuvo una apariencia tan bella.
Supones que el encuentro es inevitable. En realidad ya no te afecta mucho. O al menos hoy no. Es posible que tengas otras cosas más importantes en las que pensar.
Caminas hacia la entrada de la imponente mole del hospital. Con paso rápido. Ellos se dirigirán al ascensor del bloque central. Allí podrás alcanzarles.
Tiene quince meses, informa ella, ya en el ascensor, superada la incomodidad del primer hola.
Examinas el rostro del niño. Quisieras ser hiriente y hacer algún comentario malévolo sobre el crío. Pero qué culpa tiene él. Es hermoso. Tiene los ojos grises. Examinas el rostro del tipo que empuja el cochecito. Una sonrisa lobuna y cruel estira tus labios.
-Muy mono, contestas, desembarazándote del abrigo. Dentro hace calor y el viejo ascensor sube trabajosamente las 7 plantas.
La miras a ella. Sin prisa. Ella le mira a él, muda. Y él nos mira a todos, sin comprender nada. Ah…. No sabe nada de ti. Eres un outsider, un blackout.
-Soy un viejo amigo, explicas. Nos conocemos desde niños, le aclaras.
Él asiente, todavía sin comprender nada. Pero ya tiene una explicación plausible que le vale. Normalmente la gente se conforma con algo así. Una explicación sencilla, lisa y sin aristas. Viejos amigos. Desde niños. Y ya. A otra cosa, butterfly.
Entonces ella te mira. El comentario debe haberla herido. Viejos amigos?
Qué quieres, chata. No he sido yo quien se lo ha ocultado, dices con los ojos burlones.
Las puertas del ascensor se abren. Al fondo están todos. La familia es amplia. Y este tipo de situaciones os congregan a todos con rapidez. Ella está aquí porque fue como de la familia. Es lo que tienen las enfermedades que te matan. Terminas cogiéndoles cariño. Cuesta separarse de ellas.
Les dejas pasar primero y caminas un par de metros detrás de ellos. El calor en la planta es asfixiante.
Si no se tratase de una situación tan tensa, sería hasta cómico ver la escena. No puedes reprimirte y le miras el culo. Disimulada e indisimuladamente. Qué coño importa ya.
El tipo gira la barbilla, quizá consciente de que te la estás imaginando desnuda. Dicen que algunos tipos tienen algo parecido a la 'intuición femenina'. Quizá este imbécil sea de esos. O simplemente haya percibido como la recorres con los ojos. Como un fauno en ayunas.
Insisto. Qué coño importa ya. Sientes deseos de decírselo:
-Descuida. Pasé buenos ratos entre esos muslos, pero son todo tuyos, chato. Lo mío es sólo la reacción del perro de Pavlov ante el sonido del silbato.
Y de veras estás a milímetros de decírselo. Contienes tu bilis por una cuestión de cortesía, ya que acabáis de alcanzar a los primeros miembros de la familia. Cruzáis los primeros saludos. Parece una manifestación. Sólo faltan los piquetes. Lo que no está claro es por qué se manifiesta cada cual. Supones que la mayoría está allí con la simple esperanza de que todo acabe rápido.
Subitamente te asalta la certeza: ella tiene la vida que quiso tener contigo. Pero la tiene con otro tipo. Con un postizo.
Cualquier otro día la revelación te habría provocado alguna reacción. Hoy ya no.
Tú puedes vivir con eso. Tienes tus dudas sobre si ella será capaz. No en vano no ha sido capaz de decirle a aquel tipo que él no fue el primero con el que deseó tener un hijo.

4 space monkeys:
Hay veces que te leo y no se que decir. Esta es una de esas. Imaginaré que nada de esto va contigo y así podré decir que es un pedazo de historia.
Tyler cielo, tu también tienes tu premio. Un beso. Recógelo en A Momentos.
Ya sabes cielo ahora ya no se lleva tanto los tios "Rusticos" como tu que primero empinan y luego hablan! Que le vamos a hacer? Mejor, así serás de los más buscados!
Mucho me da que a tu dueño se le ha olvidado la cuenta correo...
Que le vamos a hacer Tyler? es lo que tiene cuando nos domina el bien
saludos,
Loly
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