<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257</id><updated>2011-04-21T11:05:26.016-07:00</updated><title type='text'>The Tyler Effect</title><subtitle type='html'>Shake it before use it</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>10</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-9065830712610976865</id><published>2008-07-11T08:08:00.001-07:00</published><updated>2008-07-11T11:35:44.708-07:00</updated><title type='text'>THE KILL</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/SHen6K2dazI/AAAAAAAAAE0/enPblKGXsfQ/s1600-h/the+kill.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/SHen6K2dazI/AAAAAAAAAE0/enPblKGXsfQ/s400/the+kill.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5221826910746405682" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Crispas los puños. Tus nudillos crujen. La venda sujeta la articulación. Sientes la sangre bombeando. Giras el cuello, acomodando las vértebras y preparándote para el esfuerzo. Respiras profundamente y columpias los brazos balanceándolos a tus costados. Dejas que la mente se limpie. Que se quede en blanco. Que se despeje. Sólo entonces comienzas a mover los pies. Y sueltas la primera mano. Golpeas. El vendaje protege la muñeca e, indirectamente, el codo. Golpeas más rápido. Más fuerte. Apenas ha pasado un minuto y el calor hace que comiences a sudar. La respiración se estrangula y cada bocanada de aire inflama tus pulmones. Los brazos pierden pesadez. Ahora vuelan ligeros, golpeando, curvándose, girando antes de estrellarse contra el saco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sientes la camiseta pegada al pecho. Te ahoga. Pero no dejas de golpear. Cada estallido libera una porción de rabia. Una porción de desesperación. De infinita furia. Desearías reventar el saco. Respiras trabajosamente, el aire está caliente a tu alrededor. Ardiendo. Te late el corazón con fuerza.  Golpeas imágenes. Con saña. Tal vez trates de desintegrarlas a golpes. De disgregarlas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What if i wanted to break?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocos minutos tu cuerpo entero está bañado en sudor. Sientes las costuras de los guantes. Cada impacto te hiere y te libera. Se diría que sientes placer al golpear. Comienzas con los golpes planos y pronto das paso a los de abajo arriba. En un combate suelen ser los más difíciles de encajar. Bien dirigidos, pueden fracturar una costilla. Despedazarla. Astillar el hueso, provocando que una buena docena de alfileres óseos se claven en el interior del adversario. Desearías poder hacérselo a alguien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprietas los dientes y te concentras únicamente en cada impacto. Tratas de olvidarte del sofocante calor. Notas el espasmo en los nudillos, la contracción del dorso de la mano y la transmisión eléctrica del impacto a través del antebrazo hasta los epicondileos. Tras cada golpe, los brazos tiemblan al retirarse para rearmarse y volver a volar serpenteando como misiles hacia el saco que baila colgado del techo. Te mueves con rapidez. Saltos cortos. Cambiando la guardia y el sentido del giro. Y el saco se transforma en un millón de cosas que odias. En un millón de cosas que detestas y no puedes cambiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What if i wanted to fight?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso golpeas con más rabia. Desearías romperlo. El pinchazo en los músculos dorsales aparece. Pero eso tampoco te frena. Conoces ese dolor. Los hay peores. Podrías golpear el plexo solar. Eso sí que es dolor. Un dolor horrendo, como de queroseno abrasando los enlaces nerviosos. El colapso. Un golpe en el plexo solar con la fuerza suficiente podría mandar al adversario a contarle los pelos del bigote a Lucifer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta curioso que el plexo solar sea considerado un chakra, el tercero frontal. En él reside la sabiduría espiritual, la conciencia de la universalidad de la vida y del propio sitio dentro de ella. Se supone que cuando alguien establece una relación con otra persona, se crea una conexión entre sus plexos solares, una suerte de cordón umbilical. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Sientes como aumenta tu cadencia de golpeo, como inconscientemente has incrementado el ritmo, como la furia se adueña de tu cuerpo y te obliga a lanzar manos. Sabes que tu corazón late sin control, tratando de bombear sangre y oxígeno para alimentar tus músculos en tensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el saco tuviera plexo solar ahora lo tendría hecho trizas. Aprietas más los dientes, forzándote a mantener el ritmo. A no parar. A no dejar de golpear. El dolor que recorre tus brazos, tus hombros y tu pecho no es nada comparado con el que sentirás cuando dejes de golpear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Come break me down. Bury me, bury me.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te molesta la camiseta, completamente empapada. Roza tus pezones, erizándolos, cargándote de electricidad. Comienzas a soltar combinaciones aprendidas. Tres golpes y movimiento lateral. Abajo, arriba, abajo. Abajo, abajo, arriba. Trazas parábolas con los puños, girándolos en el momento previo al impacto. Los espasmos en el saco te muestran lo preciso de la ejecución. Aprovechas cada desplazamiento para tomar aire, respirando como un toro. Tienes el pelo empapado, pegado al cráneo. Gruesos goterones bañan tus mejillas y hacen que tus ojos ardan. Los entornas para evitar el escozor, sin dejar de golpear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I am finished with you.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Percibes como los movimientos se materializan incluso antes de pensarlos. La conexión. Ese lado animal del que todos tratan de desligarse. Como si se tratara de una lacra. El saco continúa mostrándote imágenes escogidas de la antología de reproches y palabras que se quedaron por decir. Y continúas golpeándolas con saña, permitiendo al lado salvaje retorcerlo todo, destrozarlo, romperlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;i know now, this is who i really am inside.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que no queda nada. Y sólo entonces, con los pulmones a punto de estallar, das un paso atrás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-9065830712610976865?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/9065830712610976865/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=9065830712610976865' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/9065830712610976865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/9065830712610976865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2008/07/kill.html' title='THE KILL'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/SHen6K2dazI/AAAAAAAAAE0/enPblKGXsfQ/s72-c/the+kill.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-8605492189996744278</id><published>2008-05-10T09:51:00.000-07:00</published><updated>2008-05-10T10:04:49.991-07:00</updated><title type='text'>WELCOME TO THE JUNGLE</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_kxIgrgkhum8/SCXTUDIV2EI/AAAAAAAAAEs/k2rBNR5pfH8/s1600-h/Untitled-1.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_kxIgrgkhum8/SCXTUDIV2EI/AAAAAAAAAEs/k2rBNR5pfH8/s400/Untitled-1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5198793686260242498" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Estuvo enganchado. Enganchadísimo. Todo comenzó un día cualquiera. Algo hizo click y todo se descompuso. Una mañana dejó de afeitarse. Una semana después había destrozado la habitación de un hotel y le había partido la mandíbula a su novia. El primer psicólogo trató de ablandar los filos de su ira, pero con un éxito más bien limitado.&lt;br /&gt;Volvió a su casa y volvió a pegar a su novia. El segundo psicólogo no tardó ni una semana en derivarle a un psiquiatra y éste, ni tres días en prescribirle Risperdal. La dosis de mantenimiento no evitaba los estallidos violentos: el Haloperidol era la única respuesta posible a esa furia instantánea e imprevista. Con el tiempo sus médicos pasaron a combinar antidepresivos con benzodiacepinas: Cipralex, Vastat, Tranquimazín. El Seconal también le funcionaba bien: le dejaba la memoria hecha trizas, el cerebro en forzado barbecho. Hipnotizado. Al borde del coma inducido. Igual de perceptivo que un cactus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le viste un par de días antes de su enésimo ingreso en la clínica. Estaba pasadísimo. Ido. Miraba sin ver. Pero en el fondo de sus pupilas dilatadas ardía la misma ira, la misma rabia enjaulada. El mismo instinto violento. La pulsión. La química sólo retardaba la explosión final. No había nada de curativo en todo aquel tratamiento. Sólo un aplazamiento, una pausa. Una espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía la misma mirada turbia hace un mes. Ya no estaba en la clínica. Vestía un carísimo sastre gris. Ajustaba nervioso los puños de la camisa, los gemelos macizos, el reloj ostentoso. Se había cortado el pelo. Muy corto. Y cada centímetro de su expresión le gritaba su rabia al mundo. Su odio. De nuevo el instinto violento. De nuevo, la pulsión. Sabes que en su empresa se han desentendido del asunto. No es fácil acusar a uno de los propietarios de estar mal de la puta cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En teoría ahora está tomando un cóctel de Seroxat, Trankimazin Retard y Triptizol. Eso te ha dicho. Pero es sólo en teoría, claro, porque la crispación de sus ojos muestra que tiene la cabeza a punto de estallar. Ese dolor martillea cada terminación nerviosa de su cerebro.&lt;br /&gt;Lo sabes porque yo lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nervioso tamborileo de los dedos sobre la mesa trata de ocultar la ansiedad, canalizándola a un movimiento concreto. Ese truco es de psicólogo de todo a cien. Es esa insistencia en el golpeteo la que le descubre. Es como la cadencia de un tambor de guerra, llamando a sus células a la automutilación. Tiene los hombros crispados y no deja de abrir y cerrar los puños. No es capaz de mantener la mirada quieta ni un segundo. Le tiembla la barbilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el síndrome de discontinuación. El mono. El abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desengancharse de toda esa mierda es más difícil que dejar la heroína.&lt;br /&gt;Y más cruento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleva cinco años metiéndose de todo, te dice. Supones que busca tu comprensión. Pues se equivoca de parte a parte. Aquí no tenemos de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco años y los ataques de pánico no han desaparecido. La convicción de estar siendo observado, de que alguien le acecha, dispuesto a degollarle. Hace ya mucho tiempo que oculta un cuchillo en los pliegues de su ropa. Ha dejado de viajar en avión. No utiliza tarjetas. Aquella novia a la que zurraba voló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace falta que te lo cuente. Viste cómo ocurría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está al límite del paroxismo. Aunque también está sobreactuando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cuerpo reacciona atacándose a si mismo. Su mente viola sus propias condiciones de seguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él lo sabe. Es consciente. Podría elegir. Podría haberlo hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si guardases el suficiente silencio, podrías escuchar su corazón. Tenso. Acelerado. Está intentando dominarse. Está tratando de sujetar a la bestia. Aún no sabe que su intento está condenado a fracasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera norma del Club: No hables del Club le dices mirándole a los ojos vidriosos y húmedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La enumeración sigue mientras te despojas de la chaqueta. Las luces de los coches confieren a todo un aspecto irreal. El tipo reacciona liberándose de su corbata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que los humanos no pueden ser responsables de los actos de una mente enferma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarta regla del Club: Sólo dos personas por vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estás aquí para juzgarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sabes quién es. Y él sabe quién eres tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás aquí para castigarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Octava y última regla del Club: Si esta es tu primera noche, tienes que pelear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca debiste pegar a aquella mujer, hijo de la grandísima puta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-8605492189996744278?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/8605492189996744278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=8605492189996744278' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/8605492189996744278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/8605492189996744278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2008/05/welcome-to-jungle.html' title='WELCOME TO THE JUNGLE'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_kxIgrgkhum8/SCXTUDIV2EI/AAAAAAAAAEs/k2rBNR5pfH8/s72-c/Untitled-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-4133390006615185360</id><published>2008-02-06T09:06:00.000-08:00</published><updated>2008-08-04T11:05:06.201-07:00</updated><title type='text'>ET IN ARCADIA EGO</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R6npZ3Tj64I/AAAAAAAAAEk/k3DWj9ihIPs/s1600-h/ella.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163915078308981634" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R6npZ3Tj64I/AAAAAAAAAEk/k3DWj9ihIPs/s400/ella.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ahí va. Mírala. Si tuvieras un mínimo de sensibilidad dirías que ella fue la pasión más sanguinaria de tu vida. Pero como precisamente hoy no andas sobrado de sensibilidad sólo se te ocurre pensar que es el virus más bello que has visto en la puta vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mírala. Camina con la barbilla alzada, los mechones del desigual corte de pelo oscilan y revolotean. Conoces ese paso seguro. Certero y dulce. Mírala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevabas tanto tiempo sin verla en vivo y en directo que por un segundo la fantasmagórica lanza del pasado te acecha, amenazante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[auxiliar de vuelo mode on]&lt;br /&gt;Presten atención, por favor. Les habla la sobrecargo Dolores. La duración estimada del vuelo es de…&lt;br /&gt;[auxiliar de vuelo mode off]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la puta vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacudes levemente la cabeza, altivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella camina deprisa. Su cara muestra un estado de preocupación y dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de pasos detrás de ella aparece él. Empuja un cochecito de bebé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enciendes un cigarro y te amparas en la distancia. Ella no puede verte. Aspiras el humo, que enrarece en tus pulmones. Cualquier otro en tu situación pensaría aquello de 'ese tío podría haber sido yo', pero tú sabes que ese bebé que lloriquea en el ergonómico y super fashion cochecito no podría llevar tus apellidos de ninguna de las maneras. Le colgarían del nombre, como una blasfemia. No quieres traer a nadie a este mundo. Ya tienes perro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento sopla desde la garganta de las montañas y trae un frío de cuchillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo sabías que estaría aquí. Pedro se muere. Cómo no iba a estar aquí. Te preguntas a ti mismo con frialdad qué es lo que has sentido al verla. La respuesta no te sorprende. Te alegras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella fue la piloto de tu risa. Pero como decía Paco Bello, se sentía muy sola en la cabina. Como una rosa. Como una losa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mírala. Sinceramente, está que lo rompe. Cada día más buena. Un par de imágenes se disparan en tu cabeza. Su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra calada rápida, profunda. El humo vagabundea por tu garganta, ahogando tu indiferencia. Das otra calada. Intensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes se van.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella está aquí. Pedro se muere. Ella tiene un bebé. A los discípulos de Jung les encantaría oír la historia. Seguro que se les pondría dura escuchándola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de Pedro tiene un final bastante crudo. Carcinoma de células renales. En la mayoría de los casos, se detecta en el estadio temprano, se pone remedio y a vivir, que son dos días. A Pedro no se lo detectaron temprano. Ni tarde. Se lo detectaron cuando no se podía hacer ni una maldita cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de ella, la tuya, la vuestra es la típica historia. A quién cojones le importa. One in a million.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá por eso te sientes tan frío. Tan calmado. Y tan triste. Como si tus pies hubiesen roto las losas de cemento compactado del suelo y se hubiesen ramificado, anclándote para los restos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mírala. Jamás un virus mortal tuvo una apariencia tan bella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supones que el encuentro es inevitable. En realidad ya no te afecta mucho. O al menos hoy no. Es posible que tengas otras cosas más importantes en las que pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminas hacia la entrada de la imponente mole del hospital. Con paso rápido. Ellos se dirigirán al ascensor del bloque central. Allí podrás alcanzarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene quince meses, informa ella, ya en el ascensor, superada la incomodidad del primer hola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Examinas el rostro del niño. Quisieras ser hiriente y hacer algún comentario malévolo sobre el crío. Pero qué culpa tiene él. Es hermoso. Tiene los ojos grises. Examinas el rostro del tipo que empuja el cochecito. Una sonrisa lobuna y cruel estira tus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy mono, contestas, desembarazándote del abrigo. Dentro hace calor y el viejo ascensor sube trabajosamente las 7 plantas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La miras a ella. Sin prisa. Ella le mira a él, muda. Y él nos mira a todos, sin comprender nada. Ah…. No sabe nada de ti. Eres un outsider, un blackout.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy un viejo amigo, explicas. Nos conocemos desde niños, le aclaras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él asiente, todavía sin comprender nada. Pero ya tiene una explicación plausible que le vale. Normalmente la gente se conforma con algo así. Una explicación sencilla, lisa y sin aristas. Viejos amigos. Desde niños. Y ya. A otra cosa, butterfly.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces ella te mira. El comentario debe haberla herido. Viejos amigos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué quieres, chata. No he sido yo quien se lo ha ocultado, dices con los ojos burlones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas del ascensor se abren. Al fondo están todos. La familia es amplia. Y este tipo de situaciones os congregan a todos con rapidez. Ella está aquí porque fue como de la familia. Es lo que tienen las enfermedades que te matan. Terminas cogiéndoles cariño. Cuesta separarse de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les dejas pasar primero y caminas un par de metros detrás de ellos. El calor en la planta es asfixiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no se tratase de una situación tan tensa, sería hasta cómico ver la escena. No puedes reprimirte y le miras el culo. Disimulada e indisimuladamente. Qué coño importa ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo gira la barbilla, quizá consciente de que te la estás imaginando desnuda. Dicen que algunos tipos tienen algo parecido a la 'intuición femenina'. Quizá este imbécil sea de esos. O simplemente haya percibido como la recorres con los ojos. Como un fauno en ayunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insisto. Qué coño importa ya. Sientes deseos de decírselo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Descuida. Pasé buenos ratos entre esos muslos, pero son todo tuyos, chato. Lo mío es sólo la reacción del perro de Pavlov ante el sonido del silbato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de veras estás a milímetros de decírselo. Contienes tu bilis por una cuestión de cortesía, ya que acabáis de alcanzar a los primeros miembros de la familia. Cruzáis los primeros saludos. Parece una manifestación. Sólo faltan los piquetes. Lo que no está claro es por qué se manifiesta cada cual. Supones que la mayoría está allí con la simple esperanza de que todo acabe rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Subitamente te asalta la certeza: ella tiene la vida que quiso tener contigo. Pero la tiene con otro tipo. Con un postizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier otro día la revelación te habría provocado alguna reacción. Hoy ya no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú puedes vivir con eso. Tienes tus dudas sobre si ella será capaz. No en vano no ha sido capaz de decirle a aquel tipo que él no fue el primero con el que deseó tener un hijo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-4133390006615185360?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/4133390006615185360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=4133390006615185360' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/4133390006615185360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/4133390006615185360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2008/02/et-in-arcadia-ego.html' title='ET IN ARCADIA EGO'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R6npZ3Tj64I/AAAAAAAAAEk/k3DWj9ihIPs/s72-c/ella.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-2448793472489807465</id><published>2008-01-19T10:51:00.000-08:00</published><updated>2008-01-19T10:58:57.452-08:00</updated><title type='text'>EL AULLIDO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R5JH5YCnbaI/AAAAAAAAAEc/QwiSkcIHjNA/s1600-h/EL+AULLIDO.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R5JH5YCnbaI/AAAAAAAAAEc/QwiSkcIHjNA/s400/EL+AULLIDO.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5157263574324178338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hay algo perverso en tu forma de mirar a esa mujer. Al verla, tu deseo se puebla de demonios y sientes el irrefrenable impulso de arrancarle la ropa, poseerla, devorar su mente. Saciar su hambre. Colmar tu urgencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sexo tiene entonces un lado oscuro, como de pelea en un callejón. Un combate plagado de trampas y golpes bajos. Sudor y dientes apretados.  Murmullos que se elevan, crujir de faldas y sujetadores. Lujuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Lo sé. Esa mujer transmuta en oro tus partes plomadas como una alquimista jugando con su piedra filosofal. El sexo arranca las capas de civilización con las que te cubres. Te gusta oírla gritar. Te excita oírla gemir. A ella le sucede otro tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te retuerces sobre ella, tratando de abarcar toda su geografía, sumido en un estado de violenta lujuria. Apenas te reconoces en esa bestia jadeante. Pero me reconoces a mi. Ves mi imagen en sus pupilas húmedas y dilatadas. Eres un ave rapaz.  Estás hambriento. Y por nada del mundo has de verte privado de saciar tu hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El placer rapta tu ser racional. Lo maniata en algún rincón de ese retorcido cerebro tuyo. Amordaza la poca prudencia que te queda. Ella lo sabe. Cómo no iba a saberlo. Te provoca, te hiere. Quiere a la bestia en estado puro. Crispa tus músculos con sus uñas. Muerde tu carne, tratando de arrancarte el alma. Te empuja hacia ella, te guía hasta la trampa de su lengua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el efecto es un fabuloso boomerang, una mecha encendida que chispea y sisea en el dormitorio a media luz, esparciendo su olor sulfuroso sobre los cuerpos y las sábanas. Sientes la pinza de sus dientes en tu piel, en tus pezones. Y su voz, susurrándote obscenidades. El sexo con ella es un ejercicio de dominación y conquista. De intimidación. De victorias y cenizas.  De destrucción masiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te revuelves, te sacudes las riendas y sientes el animal renacido en tu pecho. Sabes lo que debes hacer, sabes cómo torturarla, como arrancarle una súplica. Dejas que caiga, que se derrita, aguardando el segundo exacto. El preciso instante en el que las certezas, el continuo espacio-temporal y el resto de leyes físicas vuelan hechas pedazos. Confeti para enciclopedistas. Sientes como la urgencia abate sus alas sobre la cama. Y te hundes en ella. El cuerpo en tensión. Y el calor. El calor que nace en tus muslos y trepa por tu columna vertebral como una araña de patas largas y afiladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus manos se esconden en tu pelo y te lleva a ella. Te obliga. Ves cómo arquea la espalda, cómo se deja llevar, cómo acompasa su cuerpo al tuyo y se rinde al deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entras en ella. La oyes jadear. Sientes sus dientes de nuevo en tu pecho. Sus garras arañando tu espalda. Te quema. La oyes gemir, ahogando un grito. Y sabes que el rapto será atroz. Que os consumirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo de mi en esa suciedad que te asalta. En esa viciosa delectación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy tu rabia. Y tú mi aullido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-2448793472489807465?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/2448793472489807465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=2448793472489807465' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/2448793472489807465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/2448793472489807465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2008/01/el-aullido.html' title='EL AULLIDO'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R5JH5YCnbaI/AAAAAAAAAEc/QwiSkcIHjNA/s72-c/EL+AULLIDO.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-955607238349241425</id><published>2008-01-12T03:13:00.001-08:00</published><updated>2008-01-12T07:40:28.438-08:00</updated><title type='text'>UNGLUED</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R4ihnICnbZI/AAAAAAAAAEU/0_cb_6YrDEk/s1600-h/no+quiero+morir+sin+cicatrices.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R4ihnICnbZI/AAAAAAAAAEU/0_cb_6YrDEk/s400/no+quiero+morir+sin+cicatrices.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5154547467070958994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La bajada muere en una chicane con la cementera de fondo. El sol se refleja violentamente en los coches que se pierden, incendiados, a tu derecha. Todo sucede muy deprisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abran paso, señores. O hagan juego. Hoy vamos a partirle el culo a la banca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede alguien saber de qué pasta está realmente hecho si no se asoma aunque sea un par de centímetros al abismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta es sencilla. No puede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En momentos como este el mundo es una puta mancha de color. Nada importa realmente. Sientes cómo tu mente envía impulsos a los músculos. Un ligero error y te irás a contarle a San Pedro -o a Satanás- que tuviste un ligerísimo problemilla con el grip.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo vibra, como una fotografía trepidada, minúsculas moléculas agitando sus alas en el aire. Después todo se asentará, pero por el camino, algo habrá cambiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tensión del motor transmite una ligerísima vibración al bloque, que late como el corazón desbocado de un caballo al límite de su esfuerzo. Podrías volar. El tirón de la gravedad muerde tus antebrazos y tu nuca. Muerde con rabia. Hunde sus colmillos como alfileres en tu carne. Hoy podrías convertirte en inmortal. Pero también podrías partirte el pescuezo. Ándate con ojo, pichón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se pliega a tus movimientos. La bestia roja obedece, flexible, elástica. A pesar de la ausencia de retención en la transición de velocidades consigues el plus de violencia que necesitas. Ese repentino tirón. Tu dosis. Llevas unos días sin meterte nada en vena. El síndrome de abstinencia es malísimo. Y un yonki con mono puede ser peligroso. Conviene sacudírselo de encima cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gas. Más gas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pista sobrevuela un valle. La pieza de ingeniería ofrece una trazada agresiva: una gigantesca curva abierta, como los labios entreabiertos de una mujer bella. Has elegido esta hora -acaba de amanecer- porque no hay nadie. Lo sabes porque yo lo sé. Y quién sabe desde cuándo lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wish i can quit her. Te acuerdas de Colvin. Quién sabe por qué. Acaso importa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace frío. Lo sientes en los muslos y en el pecho. La herida azulada del viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ajustas tu posición sobre la máquina. Te agazapas, vigilante, excitado. Sientes el hormigueo previo a la maniobra. El mundo chilla a tu alrededor. Podrías elegir echarte a la derecha. Disfrutar de un alegre paseo matutino. Dejar que ese mamón con el Touareg te adelante. Frenar. Asegurar. Trazar con suavidad, apuntarte a un club de campo. Jugar al golf.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro. Podrías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no. No has pilotado 100 kilómetros para echarte a un lado ahora. Que frene el cretino del Touareg. O su puta madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo es una mancha de color. Y al final de esa curva sonríe un dios malévolo, con los ojos y las fauces bien abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A determinada velocidad nada importa realmente y tu cerebro se desconecta. Presionas tu vientre y tu pecho contra el depósito. Rodeas su volumen con los brazos. Y tiras. Tiras con fuerza hacia el vértice, elevando la figura, adelantando los hombros. Descolgando el cuerpo, echando la rodilla al suelo. Y el mundo pasa a cámara lenta. Tac, tac. Fotograma a fotograma. Todo parece bañado en luz estroboscópica. Y en gran angular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo cobra sentido. El riesgo, la posibilidad de que todo acabe hoy. Todo cobra sentido. Hasta la última de las lágrimas. Hasta la última de las cicatrices. Hasta el último de los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fuerza centrífuga tira de ti. Quiere llevarte a un lugar seguro. Es la naturaleza del mundo: evitar el riesgo, hurtar la emoción, no arriesgar, no sufrir. Refugiarse en casa mientras dure la tormenta. Pero... dime una cosa... cómo regresar a casa cuando no tienes ni la más remota idea de dónde cae tu hogar?&lt;div&gt;&lt;br /&gt;La seguridad, la puta ilusión de seguridad. A determinada velocidad, si te caes, te desintegras. Te conviertes en parte del paisaje. Despístate un segundo y alguien recibirá una llamada preguntando si el ataud lo quieren en roble o en nogal. Los remaches y los adornos serán en materiales nobles, claro, explicará la estudiadamente calmada voz por teléfono. Me pregunto a quién llamarían en mi caso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sólo hay sitio para el instinto. Nada de racionalizar. No puedes utilizar el álgebra para calcular la resistencia y la inclinación. No hay fórmulas para medir el vértigo. No puedes utilizar un algoritmo para saber cuán vivo estás. Esas cosas sólo las sabes asomándote al filo, abriendo gas, apostando más que ese dios malévolo y despiadado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Probablemente no sea un comportamiento muy civilizado. Dudo que sea incluso inteligente. Ah... no. No lo es. Renuncia de una puta vez a esa generación de seguridades, de productos light, de mierdas prefabricadas. Hemos hurtado durante mucho tiempo nuestra parte animal. Y es hora de que el animal tome las riendas. Suéltate. Suéltate de una puta vez.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto puedes saber sobre ti mismo si no te asomas al otro lado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos bestias domesticadas. Alguien nos puso un collar y no nos dimos cuenta. En poco tiempo nos hemos acostumbrado tanto al collar que llegamos a pensar que habíamos nacido con él.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Leche desnatada?=semen de un pisaverde.&lt;br /&gt;Donuts bajos en calorías=obsesidad libre de neuronas.&lt;br /&gt;Tabaco light=cáncer light.&lt;br /&gt;And so on forth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alimentos bio. Café descafeinado. Sacarina. La hostia. Nueve de cada diez dentistas recomiendan chicles sin azúcar. El décimo sabe que eso da igual porque el 80 por ciento de la gente ni siquiera se lava los dientes. Qué coño importará el azúcar de los chicles cuando se tienen los dientes podridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 20 por ciento restante tiene los dientes perfectos. Fundas de porcelana. A los gusanos les encantará. Serás un delicioso cadáver con una dentadura perfecta. Quizá dentro de un par de siglos los chicos del National Geographic estudien tus restos fosilizados: esta raza tenía la dentadura perfecta, dirán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin fracturas, sin marcas en los huesos. Sin lesiones. Un cuerpo divino y consagrado a la seguridad. Como un león cómodamente enjaulado. Tres comidas al día. Un techo. Ah... lástima que sigas acordándote de cómo era vivir en libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cáncer que devorará tus huesos te lo agradece. Los tejidos de cuerpos Danone resultan mucho más sabrosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ligamente que heredé de un muerto me vacunó contra eso. Ahora siento cómo se tensa y se estira, sujetando la rótula, apoyándose contra el asfalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la curva me espera un dios malévolo, con la boca erizada de dientes perfectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dejo llevar, balanceando los pesos para afrontar la sucesión de curvas. El mundo es una jodida mancha roja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El animal despierta aullando y siento la rabia festejada de estar vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de todo. &lt;a href="http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Unglued.mp3"&gt;Vivo&lt;/a&gt;.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-955607238349241425?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/955607238349241425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=955607238349241425' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/955607238349241425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/955607238349241425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2008/01/unglued.html' title='UNGLUED'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R4ihnICnbZI/AAAAAAAAAEU/0_cb_6YrDEk/s72-c/no+quiero+morir+sin+cicatrices.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-5360676574063817400</id><published>2008-01-03T16:03:00.000-08:00</published><updated>2008-01-04T07:43:41.120-08:00</updated><title type='text'>COLVIN</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R316UC0fLnI/AAAAAAAAAEM/ji5yicJpUAI/s1600-h/tarjetas+identificativas.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151408033554706034" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R316UC0fLnI/AAAAAAAAAEM/ji5yicJpUAI/s400/tarjetas+identificativas.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hola, me llamo Colvin, dijo aquel tipo sacando un par de arrugados billetes del bolsillo para abonar las copas. Su sombra se proyectaba contra la barra del bar como un grotesco graffiti. Su avión debería haber despegado dos horas antes, pero el temporal lo había impedido. El tuyo despegaría, con suerte, en cuarenta minutos. Un vuelo largo. Pesado. Por eso estabas en el bar.&lt;br /&gt;Anestesiándote con un vaso corto de Johnnie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aceptaste la invitación, presentándote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los bares de aeropuerto son todos iguales. Artificiales, sobrecargados. Incómodos. Con relojes por todas partes. Justo lo que no deberían ser. Imagino que se trata de evitar que la gente se quede mucho tiempo y pierdan sus vuelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel tipo vestía un grueso gabán negro y acarreaba un par de pequeñas maletas. Portátil y mudas. Je. Te recordó a ti mismo hace unos años. Con millas de vuelo gratis en las tarjetas de fidelización como para no tener que comprar ni un puto billete de avión más en toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía cansado. No, cansado no. Parecía desalentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alzó su copa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por las mujeres&lt;br /&gt;y llevó el filo a sus labios para tomar un largo trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te sumaste al brindis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era evidente que aquel tipo necesitaba contar su historia. Suele ocurrirte. Hay algo en tu cara que hace que la gente confíe en ti. Que te cuenten sus vidas. Deberías escribir un libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ojalá se pudiera fumar en los aeropuertos, joder. Lo dijo&lt;br /&gt;como si fuera una maldición. Sonreíste empatizando con su deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de las ventanas de la terminal internacional el temporal campaba por sus respetos. Los temporales en esta parte del mundo son algo serio. Pueden colapsar las comunicaciones. No sería la primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás casado?, inquirió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negaste con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonreíste ante lo absurdo de la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó otro trago y se acodó en la barra. En breve comenzaría el relato, pensaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo empezó, sí. Pero por el final.&lt;br /&gt;-Wish i can quit her, dijo, en plan Ennis del Mar, comiéndose las vocales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jugueteó con un cigarro, haciéndolo bailar entre sus dedos. Te miró. Y te contó su historia. De cabo a rabo. Sin omitir nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una historia dolorosa, de posesión, de sometimiento. La típica relación de pareja más allá del primer año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Colvin aquello le hacía mal, pero no sabía como querer dejarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brindasteis un par de veces. Le deseaste suerte. Y te marchaste. Su vuelo seguía con retraso, pero el tuyo acababa de abrir el embarque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora después, cuando el avión de la United ya se había estabilizado, acomodaste los auriculares del ipod en tus oídos y giraste la rueda hasta encontrar lo que buscabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robert Plant aullaba a su amante mientras tú cerrabas los ojos, tratando de conciliar el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/I%20Can%27t%20Quit%20You%20Baby.mp3"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="FONT-STYLE: italic"&gt;…so i’m gonna put you down for a while&lt;/span&gt;.&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-5360676574063817400?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/5360676574063817400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=5360676574063817400' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/5360676574063817400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/5360676574063817400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2008/01/colvin.html' title='COLVIN'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R316UC0fLnI/AAAAAAAAAEM/ji5yicJpUAI/s72-c/tarjetas+identificativas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-3338558031802205294</id><published>2007-12-11T09:43:00.001-08:00</published><updated>2007-12-11T14:32:53.835-08:00</updated><title type='text'>LA SORPRESA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R18OReioNSI/AAAAAAAAAEE/PHNiZTBR6VM/s1600-h/Marla1.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R18OReioNSI/AAAAAAAAAEE/PHNiZTBR6VM/s400/Marla1.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142844992899265826" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: small;"&gt;Marbella&lt;/span&gt;. 2005.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aire estaba incendiado. Hacía calor y la brisa del mar no hacía sino incrementar la temperatura. El bar era una marea de gente. Ella conversaba con una, supusiste, amiga junto a la barra. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Piel aceitunada. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Melena oscura. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sonrisa de anuncio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Culo de calendario. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No te lo pensaste mucho. Te trasladaste hasta ellas e iniciaste una conversación.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Curiosamente esta es la parte que más problemas suele suscitar entre los tíos. Iniciar una conversación. Ah… es justo al contrario. Esa es la parte fácil. Hablar está tirado. Lo difícil es siempre es meterse en su cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella te miró sorprendida, como si lo de entrarla en un bar no fuera con ella o no le hubiera sucedido en toda su vida. A los pocos minutos su amiga entendió que debía evaporarse y se retiró. Ella continuaba con esa expresión de sorpresa que, lejos de inquietarte, te pareció novedosa e interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgranasteis los minutos. Vaciasteis un par de copas. Encendió un cigarro y viste sus ojos a través de la cortina de humo. Descubriste el brillo de su lujuria, el cadencioso latir de sus deseos. Jugueteó con el filo de la copa, buscándote con los ojos, examinándote en busca de complicidad. La música ayudaba, claro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Dejasteis que el lenguaje corporal os guiara y recorristeis vuestros cuerpos primero con los ojos, luego con las manos y por último con las bocas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y tal y como estaba previsto, terminaste en su cama. Eras un as. El número uno. Te sentiste dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa fue bien. Más que bien. Espectacular. Memorable. Salvaje. Algo digno de medalla olímpica. De esos polvos que convendría editar en DVD en plan Resumen del Año para poder consultarlos de tanto en tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella se levantó a fumar junto a la ventana y tú te tumbaste boca abajo sobre su cama, reposando el rapto con el cuerpo bañado en sudor y aún tembloroso por el placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No suelo hacer estas cosas, dijo ella.&lt;br /&gt;Si nos hubieran dado un euro por cada vez que hemos oído eso… &lt;br /&gt;-Ya… ni yo, mentiste sabedor de que ella también mentía. O eso pensábamos.&lt;br /&gt;-No… no me entiendes.&lt;br /&gt;-Mmm…. Qué hay que entender?, susurraste invitándola a regresar a la cama con las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su silueta se recortaba contra la ventana. Las luces y los ruidos del puerto bañaban su melena. El ascua del cigarro brilló ante sus labios un segundo antes de que volviese a hablar. El brillo anaranjado iluminó sus ojos y te pareció ver un depredador escondido en sus pupilas. La miraste con los ojos entornados, tratando de ver su rostro en la penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo cobro por estas cosas, reveló, aplastando el cigarro en un cenicero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudiste evitar dar un respingo. Ahora el sorprendido eras tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes cielo. Esta noche es gratis, susurró ella volviendo a la cama.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-3338558031802205294?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/3338558031802205294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=3338558031802205294' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/3338558031802205294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/3338558031802205294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2007/12/la-sorpresa.html' title='LA SORPRESA'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R18OReioNSI/AAAAAAAAAEE/PHNiZTBR6VM/s72-c/Marla1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-2837263796506768141</id><published>2007-12-02T07:04:00.000-08:00</published><updated>2007-12-02T08:17:37.186-08:00</updated><title type='text'>EL CLUB DE LA DUCHA</title><content type='html'>La mayoría de vosotras estáis aquí porque alguien quebrantó las reglas. Alguien os ha hablado del Club de la Ducha.&lt;br /&gt;Lo mejor será que dejéis de hablar del club o ya podéis ir fundando otro Club de la Ducha; la semana que viene, cuando lleguéis aquí, anotaréis vuestros nombres en una lista y sólo pasarán las cincuenta primeras. Las que entréis prepararéis una ducha enseguida. Si no, hay otras que sí quieren por lo que tal vez deberíais quedaros en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si ésta es vuestra primera noche en el Club de la Ducha, entonces te TIENES que duchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R1LKGuioNQI/AAAAAAAAAD0/DrFpDIObCPk/s1600-R/el+Club+de+la+Ducha.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R1LKGuioNQI/AAAAAAAAAD0/UWVpvuZe7a8/s400/el+Club+de+la+Ducha.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5139392341704455426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-2837263796506768141?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/2837263796506768141/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=2837263796506768141' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/2837263796506768141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/2837263796506768141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2007/12/el-club-de-la-ducha.html' title='EL CLUB DE LA DUCHA'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R1LKGuioNQI/AAAAAAAAAD0/UWVpvuZe7a8/s72-c/el+Club+de+la+Ducha.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-1779597907776692366</id><published>2007-11-24T06:48:00.000-08:00</published><updated>2007-11-25T06:31:20.782-08:00</updated><title type='text'>FIEND'S LAUGH</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R0g9KbhQImI/AAAAAAAAADk/bnkGYKnGC-4/s1600-h/tyler+cab.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R0g9KbhQImI/AAAAAAAAADk/bnkGYKnGC-4/s400/tyler+cab.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136422624411263586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hace muchos años, cuando aún no te habían salido los colmillos, te topaste con aquel tipo. Un formidable hijo de la grandísima puta: duro, rocoso. Sin fisuras. Te tocó sentarte frente a él para una cuestión menor. Alguien pensó que estabas preparado. Aquello no duró mucho, un par de días. Y al cabo de ellos te levantaste de la mesa de negociación con la extraña sensación de haber ganado.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo en tu interior –yo- te gritaba que no podía ser tan fácil. Que había truco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no te diste cuenta de nada hasta un par de días después: aquel maniaco te había clavado un puñal malayo en el centro de la espalda. Y cada intento por arrancarlo sólo provocaba un dolor más agudo. El hijo de Satanás te lo había clavado justo en ese punto que no puedes alcanzar con las manos y te debates, ridícula e inútilmente, soportando la humillación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu feliz acuerdo tenía más trampas que la cabaña de Daniel Boone. Así que... no, no habías ganado. Había ganado él. El rastro de tu sangre en el suelo de moqueta lo confirmaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de meses después te volviste a encontrar con él en una de las salas del Eurobuilding. Sonreía abiertamente. Tragaste saliva y devolviste la sonrisa y el cálido apretón de manos. Casi afectuoso. Aún llevabas ese puñal clavado en el centro mismo de la espalda. Aquel primer round te había llevado al banquillo y asistías a aquellas sesiones en calidad de apoyo. Había otros como tú. En su bando y en el tuyo. Cuchicheaban entre ellos, se distraían ojeando sus informes y toqueteando sus PDA. Se ausentaban de la sala fingiendo atender urgentísimas llamadas. Tú decidiste prestar atención. Examinar el modus operandi de aquel cabrón. Aprender sus trucos, adivinar sus estrategias.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te obsesionaba aquel tipo. Lo entiendo. Era bueno, muy bueno. Realmente bueno. Al cabo de un par de días supiste que haría trizas al imbécil que lideraba tu bando. Y supiste cómo y cuando lo haría.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaría al último minuto para levantarse de la mesa sin cerrar después de varias semanas discutiendo todos y cada uno de los posibles pormenores. Y lo haría sin avisar, cuando su oponente pensase que empezaba a ver el final del túnel y que el acuerdo era cuestión de horas.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabías qué iba a hacer, pero no sabías por qué. Investigaste su entorno, los movimientos del sector, los rumores, los comentarios de pasillo. Joder, te leíste hasta la legislación afecta al caso. Pero el motivo permanecía oculto.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablaste con el capullo que conducía la negociación. Quisiste darle armas para evitar la crónica de un fracaso anunciado. No te hizo mucho caso. Las sesiones continuaron. Y tu obsesión crecía y crecía, como un cáncer terrible que consumía parte de tus tejidos.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera semana ocurrió algo insólito. Desacostumbrado. Te miró. No fue una mirada casual. Te miró y te diste cuenta de que él sabía que tú estabas al cabo de la calle. Sonrió como el diablo. Y un chispazo de inteligencia destelló en sus ojos. También sabía que su oponente no te había hecho caso.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquello te dejó perplejo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día, al final de la noche y sin avisar, aquel tipo se levantó de la mesa. &lt;br /&gt;-Caballeros, la negociación se ha terminado, dijo. La mandíbula del capullo que lideraba tu bando se desencajó en un rictus espantoso y comenzó a exigir explicaciones entre balbuceos. No las hubo. Sólo eso: la negociación se ha terminado. Au revoir.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentiste la angustia de haber sido humillado una segunda vez, a pesar de que tú no llevabas aquel asunto. Eras sólo un apoyo. Pero no lo veías así. Te lo estabas tomando como algo personal.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel tipo y su equipo se marcharon, charlando amigablemente entre ellos, planeando un fin de semana de relax para combatir el estrés. Corbatas al viento. Probablemente se les había puesto dura con el jaque mate. Te pusiste en pie de un brinco y propinaste un puntapié a una papelera, haciendo que se estrellara contra la pared. Estabas hecho una furia.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te habían pintado la carita de un brochazo. Atravesaste el lobby de aquel hotel jurándote a ti mismo que eso no volvería a suceder. En la puta vida. Nunca más. El día siguiente presentaste tu renuncia y te buscaste otro trabajo. Con aquellos tipos como compañeros de viaje estabas condenado al fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron un par de meses. Otra empresa pagaba tus facturas. Le seguiste la pista, como a un animal en el bosque. Descubriste que podías leer los distintos niveles a los que aquel tipo estaba jugando. Aquellos tipos con los que trabajabas habían desaparecido del mapa. Otra hornada de capullos había ocupado su lugar. Sus jefes –tus exjefes- no habían aprendido nada.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tú sí. Tú habías comprendido que en la vida no todo es producto de una minuciosa planificación. Que muchas veces, por no decir la mayoría de las veces, la causa de las cosas tiene que ver con la improvisación, con la chapuza, con un monumental despiste. Es la puta naturaleza humana, descuidada, ineficaz y sensible a la seducción, el halago, la amenaza y, supra tutto, al miedo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso provocó que te interesaras por la psicología. Por la conducta. Por el lenguaje corporal, por las trampas del verbo, por la potencia de la palabra.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te acostumbraste a encontrar las motivaciones de las personas. A entrever lo que realmente querían, lo que buscaban, lo que deseaban. A ver lo que ocultaban. Y así, ofrecerles lo que necesitaban o amenazarles con lo que más temían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observaste con calma los ropajes, la escenografía, el atrezzo. Te empeñaste en descubrir quién era esa gente a pesar de lo que pretendían ser. Los carísimos –y excelentes- trajes hechos a mano en las sastrerías de Moisés Córdoba, Gonzalo Larraínzar o Brioni, hacían que esos tipos parecieran diferentes del resto del mundo. Los Omega, los Audemars Piguet y los Hublot que colgaban de sus muñecas les conferían una apariencia poderosa, de tipos seguros de si mismos, de gente temible.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo era en vano. Si te tomabas un par de segundos para examinarlos desapasionadamente todo eso no era más que un fuego de artificio. Un truco. Una trampa. Tras las tupidas cortinas había tipos corrientes y molientes hechos de la misma materia blanda que el resto de los seres humanos, con sus mismos miedos, con sus mismos pesares y con los mismos cadáveres en los armarios. Les envolvía una dignidad postiza que todos a su alrededor asumían como un dogma de fe. Las leyendas son muy poderosas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ni eran tan duros, ni tan poderosos, ni tan temibles. Todos ellos tenían puntos débiles, vulnerabilidades. Y aprendiste cómo apretar esas clavijas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos daba bien. Y se nos iba a dar mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años después coincidiste con él en los aseos del Aeropuerto de Bilbao. &lt;br /&gt;-Hiciste bien en dejar a esos perdedores, dijo a modo de saludo. Os mirabais a través del espejo. Las casualidades no existen, me oíste decirte. Un par de horas antes habías cerrado un asunto muy espinoso. Y por el camino habías hecho pedazos al enviado de aquel tipo.  &lt;br /&gt;-Deberías haberme fichado entonces, dijiste sin pensar. En realidad, yo puse esas palabras en tu boca. &lt;br /&gt;El tipo ensanchó su sonrisa lobuna, cerró el grifo del agua y se giró para mirarte –mirarnos- a los ojos.  &lt;br /&gt;-Tú crees?. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó otro año y medio antes de que sonara tu teléfono. La oferta era tentadora. Aceptaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de días sonó el teléfono muy temprano. Nadie te llama a las ocho de la mañana porque todo vaya bien.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchaste la voz al otro lado de la línea. Un asunto muy desagradable: alguien se ha metido en un lío y la cosa amenaza con salir a la luz. Nadie lleva sus trapos sucios a la tintorería. Esas cosas se solucionan de un modo más discreto; salida pactada, acuerdo de confidencialidad y listo de papeles. Entonces la voz pronunció su nombre. Durante un par de segundos no pudiste dar crédito a tus oídos. Pero después te diste cuenta de que esto era inevitable y de que el hecho de que recurrieran a ti tenía algo de lógico: no hay mejor cuña que la de la misma madera. Había llegado el momento. No iba a bastar con una salida pactada y un acuerdo de confidencialidad. Aquel tipo tendría algún as en la manga. Probablemente tuviera los cuatro putos ases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El taxi te condujo desde El Prat hasta el Le Relais de Venise, en Pau Claris. Veinte meses atrás habías acudido a una cita a ese mismo lugar con la misma persona que hoy. Entonces aquel tipo te hizo esa oferta de trabajo. Hoy, él aún no lo sabe, vienes a dejarle con el culo al aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has dejado pasar el tiempo hasta el final del segundo plato. La familia? bien, gracias. Has leído lo de Iberia? sí, menudo movidón. Y qué me dices de lo del AVE? Uf, mejor no digo nada: putos inútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad su familia te la trae floja y su opinión sobre Iberia o los problemas del AVE te resulta irrelevante. Pero tienes una cuenta pendiente y hoy es día de cobro. Llevas cinco años y pico esperando este día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has pedido los cafés y, súbitamente, se lo has soltado. Ha tenido un instante de pánico. Ves el miedo bailando en sus ojos. Esto es por el puñal malayo, nene. Podrías haber hurgado más en la herida, pero no era necesario. Este tipo es un profesional. No montará un numerito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te ha mirado en silencio. No se ha molestado en negar la acusación. Tiene claro cómo va esto. Consulta la hora en su Tank Française de Cartier. Es viernes. A estas horas su margen de reacción es más bien escaso. Sopesa llamar a alguien. Probablemente a su asesor legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero deja el teléfono sobre el mantel y recupera su habitual aspecto imperturbable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las vueltas que da la vida, dice. &lt;br /&gt;Resulta paradójico que seas tú quien mantenga esta conversación con él. Sí: las vueltas que da la vida. Su lenguaje corporal –ha adelantado ligeramente los hombros- se ha vuelto agresivo y desmiente la cordialidad de su voz.  El hecho de que reaccione hostilmente demuestra que ahora es un animal herido. No longer the tough guy. He's done.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero que entiendas una cosa. Estoy aquí para ponértelo fácil. &lt;br /&gt;Te mira. Hay odio y orgullo en sus ojos mientras enumeras las condiciones con el tono más monótono del que eres capaz. Es probable que en el fondo él también supiera que esto iba a terminar así. No creo que pueda quejarse: todo esto podría ser mucho peor para él. La oferta es una invitación a marcharse, algo civilizado, nada de ruido. El lunes se difundirá un comunicado en el que la empresa explicará lo mucho que le agradece tantos años de dedicación y le desea toda la suerte del mundo en su nueva aventura profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás disfrutando, verdad?&lt;br /&gt;Ah... ahí está. La conexión emocional. El punto débil. Hay algo cósmico en todo esto y sí tú abres esa puerta, a él le quedará ese consuelo: él te creó, tú acabas con él, alguien lo hará contigo. El rollo del ciclo de la vida. Mandangas. Lo que más puede dolerle a este cabrón es que a ti te dé lo mismo. Que esto no sea personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Consultas la hora en tu cronógrafo de acero. Raymond Weil Tango. Pones la palma de las manos sobre la mesa. Esto le va doler.&lt;br /&gt;-Llámame y quedamos para recordar los viejos tiempos. Ahora, si me disculpas, tengo que coger un avión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora eres tú quien sonríe como el diablo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-1779597907776692366?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/1779597907776692366/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=1779597907776692366' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/1779597907776692366'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/1779597907776692366'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2007/11/fiends-laugh.html' title='FIEND&apos;S LAUGH'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R0g9KbhQImI/AAAAAAAAADk/bnkGYKnGC-4/s72-c/tyler+cab.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8591315985029630257.post-9001554314388218238</id><published>2007-11-21T06:19:00.000-08:00</published><updated>2007-11-21T15:43:05.770-08:00</updated><title type='text'>THE BEGINNING</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R0TCUbhQIlI/AAAAAAAAADc/nlKwk5J_Cu0/s1600-h/tyler+aparece.jpg"&gt;&lt;img style="cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R0TCUbhQIlI/AAAAAAAAADc/nlKwk5J_Cu0/s400/tyler+aparece.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5135443131349606994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Vinieron mal dadas. Enarcaste una ceja y te diste cuenta de que o te andabas con ojo o ibas a salir de aquel tugurio de Fuencarral con los pies por delante y algún que otro hueso roto. Aquel tipo grandón blandía un puño amenazador. Acababas de pasarte de listo. No sé qué de su novia, murmuraba, con la voz encebollada. Pero tú también estabas trompa, de modo que no le hubieras entendido así se hubiera expresado como Belén Gopegui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos tiempos no era ninguna novedad que terminases las noches a empujones con un rufián cualquiera. Pero aquella noche en particular la cosa pintaba realmente mal. Quién te mandaría comparar los pechos de aquella jaca con los de una vaca. Añadir aquello sobre sus cuartos traseros no ayudó a disipar la tensión. Ah! Y lo de llamarla golfa insufrible y puta del demonio tampoco contribuyó mucho al entendimiento general, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto viene a cuento de &lt;em&gt;tu&lt;/em&gt; pregunta. Me has preguntado cómo nací.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la respuesta tienes que buscarla en lo que pasó esa noche. En la súbita asunción de que aquel gorila era más que capaz de cumplir su amenaza de arrancarte los brazos para metértelos por el culo. Ahí te quería ver yo a ti. En una situación realmente comprometida, gallito. A ver si eras capaz de sostener con algo más que palabras esa enorme bocaza de chulazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevabas casi un mes buscando algo así. Ella se había largado con la música a otra parte y tú habías reaccionado como cualquier macho del reino animal. Te habías dejado llevar, llenando con Johnnies el espacio vacío, días sin afeitar, mal comiendo. Algo muy peliculero, en plan Leaving Las Vegas. Nada realmente original ni creativo. La misma mierda autocompasiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero… atención. Ahora empieza lo interesante. El increíble Hulk ha dado un paso al frente. Estás tan pedo que no eres capaz ni de afirmar los pies en el suelo. Su puño cerrado aparece de la nada ante tu cara. Estrellitas. Un dolor sordo se extiende por tu cara. Nace en tu nariz. La buscas con la mano y descubres que está cubierta de un líquido caliente. Es tu sangre, chaval. Ya es oficial: al fin te han partido la cara. Duele, eh? Lo sé. Dolerá más dentro de un par de horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deberías levantarte del suelo. Finge estar inconsciente. Probablemente se limiten a arrastrarte hasta la calle. En un rato podrías estar en casa, curarte la herida y dormir la mona. Eso es lo que haría un tipo medianamente inteligente. Y se supone que eres toda una lumbrera, chico. Claro que un tipo realmente inteligente tal vez no se habría metido en este lío. Ah... tranquilo. Seguro que algún taxista se apiada de ti y te lleva a tu cueva, para que lamas tus heridas. Sólo tienes que estarte quietecito. Todo habrá pasado antes de que te des cuenta. Esta noche será sólo otro turbio recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero… Hay otra opción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo levantarme por ti. Puedo levantarme y devolverle el golpe a ese animal. Puedo hacer que sangre. Que caiga al suelo. Puedo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apoyo las palmas de tus manos contra el suelo para levantarnos. El tipo sonríe. Su sonrisa dice, muy a las claras, que nos va a matar. Su voluminoso puño derecho surca de nuevo el aire. Una mínima finta hace que golpee el aire y se trastabille. Recuerdas entonces la historia de los golpes de oro. El cuerpo humano tiene tres o cuatro puntos muy frágiles. Un golpe bien dirigido puede hacer que un tipo de 70 kilos como tú tumbe a este capullo de más de 90. Ya sabes lo que hay que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descargas el puño izquierdo sobre el cuello desprotegido de Hulk. Si has calculado bien la trayectoria, aprovechas el impulso de arriba hacia abajo y consigues impactar sobre la carótida provocarás una mínima interrupción del riego sanguíneo de su cerebro. Y el tipo caerá como un fardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se despierte tendrá un terrible dolor de cabeza, como si una manada de búfalos enloquecidos hubieran bailado el Ay Macarena sobre su cráneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sabes porque lo sé yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el médico que te cosa el corte de la nariz te pregunte qué ha pasado, dile que te golpeaste por accidente con el canto de una puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Era 21 de noviembre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8591315985029630257-9001554314388218238?l=thetylereffect.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://thetylereffect.blogspot.com/feeds/9001554314388218238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8591315985029630257&amp;postID=9001554314388218238' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/9001554314388218238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8591315985029630257/posts/default/9001554314388218238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://thetylereffect.blogspot.com/2007/11/beginning.html' title='THE BEGINNING'/><author><name>Tyler</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08244893055871305502</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='25' height='32' src='http://www.fileden.com/files/2007/10/17/1519008/Tyler.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_kxIgrgkhum8/R0TCUbhQIlI/AAAAAAAAADc/nlKwk5J_Cu0/s72-c/tyler+aparece.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
